Acoso Escolar II

/ marzo 9, 2017

En el artículo anterior definimos el término “Acoso Escolar” y enfatizamos la necesidad de atajarlo cuanto antes para evitar que las consecuencias  en la víctima se agraven  y cronifiquen con el tiempo.

Es importante tener presente que un niño es acosado y objeto de violencia con independencia de sus rasgos o características personales; son mucho más las circunstancias o factores del entorno educativo las que generan y, sobre todo, mantienen el problema activo, ya que si no se actúa contra él, la impunidad continuada de las conductas de acoso consagra a los acosadores como tales y refuerza el aprendizaje de la indefensión de los niños que son sus víctimas.

Hoy por hoy, la mayoría de los casos de acoso y violencia escolar son ignorados o erróneamente diagnosticados como casos de niños difíciles, depresivos, con problemas de adaptación, hiperactivos, con problemas de asertividad, de integración social o, simplemente, como las víctimas de los procesos de ajuste a nuevas situaciones como un nuevo hermano o la separación de los padres. Ello se debe a que el niño víctima del acoso tarda un período de tiempo muy variable en manifestar externamente los daños psicológicos y psicosomáticos de este cuadro.

Acoso escolar2Los daños que suelen observarse son: confusión, sentimientos de culpabilidad, irritabilidad, indefensión y baja autoestima. Creen que son malos, torpes, estúpidos, repulsivos, que han actuado mal, que lo han hecho fatal, que no valen para nada, que se han equivocado, que han cometido graves fallos. Se reprochan a sí mismos continuamente todo cuanto hacen en medio de una inseguridad generalizada.

Las alteraciones emocionales pueden provocar la disminución del rendimiento escolar debido a problemas de concentración, y suelen aparecer alteraciones conductuales como ataques de rabia, reacciones de pánico, fobias y temores que antes no existían, miedo a ir al colegio, que lleva a un aumento del absentismo escolar, y retraimiento social de la víctima, que se encierra en sí mismo y se vuelve más tímido.

Cuando se observa un cambio brusco en el comportamiento de nuestr@s hij@s es conveniente preguntarles sin poner en duda lo que nos cuenten. Si hay indicios de acoso, es fundamental ponerse en contacto con el centro educativo para que desde allí se observe el comportamiento de los alumnos y poder identificar posibles conductas de acoso para poner medidas que acaben con ellas.

Os dejamos el enlace al vídeo “Gritos de Silencio” para un mayor acercamiento al tema del acoso escolar. Aumentar la conciencia social sobre el asunto y estar atentos a posibles síntomas ayuda a pararlo a tiempo. ¡Entre todos podemos para el bullying!

Gritos de Silencio

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